martes, 10 de agosto de 2010

QUERIDO ENEMIGO SR. SARAMAGO...


Jorge Luis Borges dijo en una ocasión: “Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos”. Por ello, hay que felicitar a la Iglesia por haber buscado en el maestro José Saramago a su particular enemigo. El 19 de junio pasado, aparecía ésta noticia en los diarios impresos y virtuales : “El diario vaticano L'Osservatore Romano* arremetió este sábado contra el escritor portugués José Saramago, fallecido este viernes, al que dedica un artículo en el que lo define como un "populista extremista" de ideología antirreligiosa y anclado en el marxismo.”
Para Saramago serían un cúmulo de halagos, pero el espíritu que los guía dista mucho de convertirlos en eso. Volviendo a la frase borgiana, a ver si “se les pega algo” que diría aquél. Sería de agradecer que la curia vaticana, al buscar en Saramago a un enemigo terminara pareciéndose a él. Así podríamos escuchar a los purpurados clamar en cada frase por los desfavorecidos, llamando permanentemente la atención por su situación de discriminación. Aunque, en ese caso improbable y teniendo el discurso tan ocupado con los desfavorecidos, a lo mejor los purpurados dejaban de lado las labores de concienciación sobre la intrínseca e inflamada maldad de ésta sociedad desacralizada y eso...¡sería una infamia!
Dentro de esas situaciones de discriminación, en la supuesta metamorfosis Obispal hacia Saramago, estarían sin duda la condena por las ataduras mentales impuestas a los desfavorecidos/as. Ataduras mentales como “…a tí suplicamos gimiendo y llorando en éste valle de lágrimas”...!Que aquí se viene a sufrir, oiga! Con la carga de conformismo que conlleva para soportar los latigazos de los poderosos y asumirlos con proverbial y cristiana paciencia. Clamarían los prebostes eclesiales por la libertad de las personas, sin intentar bajo ningún concepto imponer obligaciones a nadie bajo supuestas obligaciones morales que no comparten nada más que ellos. Lucharían con denuedo por la libertad de las mujeres, equiparando los oficios sacerdotal y monjil. Una monja podría dar misa como un cura, porque al fin y al cabo si todos los seres humanos tenemos boca, digo yo, que será para algo. Salvo que las monjas no sean seres humanos, claro está, pero en eso Saramago nunca tendría duda en que todas ellas, por lo menos a nivel laboral tienen los mismos derechos que los varones consagrados. Los jerarcas ya "saramagizados" dejarían de ver la homosexualidad como “una desviación…”, una "enfermedad que tiene cura con descarguitas eléctricas...", una sexualidad sin cabida en la iglesia...u otras aberraciones semejantes.
Los purpurados al parecerse a Saramago, serían creíbles, respetados, honestos, humildes, directos, llanos en lo que dicen y como lo dicen y además de todo creerían en lo que hacen y tendrían los dos pies bien aposentados sobre la tierra, aunque la levitación es una de las cualidades de todo/a Santo/a que se precie. Una vez y ya con los pies en la tierra podrían hablarnos y explicarnos a Dios sin recurrir a fábulas, metáforas, visiones, parábolas u otras figuras literarias que nos hagan pensar en un Dios a la manera de Gepetto el papá de Pinocho. Podrían explicar porqué los débiles han de soportar con resignación el valle de lágrimas, mientras otros/as caminan por el jardín del edén (ellos incluidos). Porque a menos que nadie me desmienta, al supremo hacedor nadie lo ha visto caminando entre nosotros regalando donativos y cambiando el orden de las cosas para que el mundo en su conjunto sea más justo (Saramago cantaba sin descanso por eso). Sin embargo las pedradas más duras caen siempre sobre los débiles y ¡oiga! están a la orden del día. “Para el pobre el cielo y p´al rico la tierra”. ¿Suena algo conocido?
¿Y porqué no reconocieron en vida de Saramago, sus grandes “virtudes”? ¿Han de verlo en una cajita de madera para hacerle tan justa dedicatoria? El clero tan elegante ¡como siempre! Tales muestras de cariño hacia un hijo de Dios que se dirige al cielo ¡como todos los pecadores/as! abruman a las pieles más sensibles. Debería Saramago obtener de los ministros de nuestro señor muestras de mayor cariño, ¡caramba! ¡Que se lo van a encontrar cuando asciendan en forma de querubines alados a la diestra del padre!
Por eso, tengan por enemigo a Saramago, ¡además con ahínco! tirándole darditos a su foto, apagándole las velitas, quitándole el dinero del cepillo, etc, etc…porque cada vez que creen que lo vilipendian, lo hacen más grande, más enorme, más eterno y además a lo mejor “algo se les pega”.
Dios Padre, ya va siendo hora de darle la jubilación a la curia y te pongas a trabajar de una vez !Ya te vale!

*El tabloide oficial de la Santa Sede, ¡vamos! como la COPE aquí en España.

martes, 3 de agosto de 2010

A LA DIESTRA DEL PADRE...


Cada día me pregunto por qué la diestra es la depositaria de los cariños del Padre eterno. ¡Siempre ha sido la preferida en su divina mente!, que diría con amargura la otra parte, es decir, la siniestra ó la izquierda según los gustos. La siniestra, o sea, la hermana pobre, el garbanzo “negro” (otro día nos hollaremos las neuronas con lo del color negro) del amado rebaño que bala por la placentera vida eterna. Hasta la palabra, siniestra, ha sido un término lingüístico peyorativo adoptado como muestra de lo extraño, lo raro, lo oscuro, lo malévolo ó diabólico. A nadie le gusta que nos llamen siniestros ¿ó no? La siniestra ó también la izquierda, ha cargado sobre sus hombros con la pesada carga de la perversión sin salvación posible mientras la diestra gozaba de los parabienes y loas de la cariñosa mano del Páter y sus legiones de angelicales corifeos. La diestra recostada sobre el pecho del Padre, blanca, resplandeciente, reluciente cuál dorada joya de la “London Tower” mientras la siniestra, expulsada del país de las maravillas, sobreviviendo en la oscuridad, en lo oculto, en lo que intrínsecamente provocaba miedo desde que saltábamos como macacos delante de los grandes predadores.
La diestra aparece en bastantes pasajes evangélicos, exaltada desde tiempos inmemoriales como la primera fila de platea en el gran teatro celestial con vistas al palco del Gran Jefe. La izquierda con suerte consigue entradas de paraíso (nunca he comprendido porqué las llaman así, si son las peores entradas del teatro, quién sabe). Recordemos que el buen ladrón (primer ejemplo de reinserción divina) estaba a la diestra del Cristo, el mal ladrón ¡cómo no!..¡a la izquierda! (Si observaras la entrañable escena por detrás todo cambia, claro). Los buenos cristianos ¿a dónde van?...a sentarse a la diestra del Padre ¿y los malos? A la izquierda, para no variar los planes celestiales. Y digo yo, ¿si se sientan todos a la diestra, no acabarán desequilibrando el cielo con el consiguiente riesgo de caída a los infiernos? Y si hay tanta gente a la diestra, ¿no se queda entonces el mismísimo Dios en el extremo izquierdo de la escena?
La ley del equilibrio alcanza hasta aquéllos celestiales lugares, por lo que si nada cae desde arriba (nadie ha visto aún muestras del menaje celestial) es que la siniestra equilibra a la diestra y por tanto el infierno equilibra al cielo. Luego…¡Oh milagro! ¡Nadie hay en más alta atalaya que el resto! Qué maravillas nos depara la física. En fin.
¿Hasta dónde llegaba ésta “noble” enseñanza? Pues hasta el extremo de impedir que los benditos niños y niñas que empezaban en la escuela usaran la siniestra extremidad para la escritura, llegando incluso ¡Pardiez! a la atadura del miembro para evitar el pecado. ¿Lo noble? Escribir y saludar con la derecha. ¿Lo rufianesco? Escribir con la izquierda. ¿Más?...Podemos encontrarlo en las sagradas escrituras. Del triunvirato que decora los frescos de las paredes vaticanas, Páter, Filius et Espirito Santo (No el del afamado banco, por supuesto), Cristo está sentado a la diestra del Páter...entonces ¿a quién le ha tocado la china? Me temo que al Espíritu Santo, pero como tiene esa divina propiedad del vuelo palomero, lo debe evitar revoloteando sobre las blancas crines del Páter. ¿A la izquierda? ¡los condenados/as!
De éstos beatos pensamientos procede el fraterno amor que puebla la palabra de los próceres eclesiales cuando se refieren a cualquier cosa que proceda del maldito lugar, es decir, de la izquierda. ¡Si es que son unos rojos! Mascullan con los labios prietos, tras profundas lecturas de la obra de San Agustín y el beato Balaguer.
Dios quédate de baja ahora que hace mucho calor…hasta para pensar…esa actividad que hace calentar tanto la cabeza. Por cierto ¿Contáis con divino aire acondicionado en los vergeles celestiales? ¿Cuantos decibelios tiene? ¿Es de clase A?

lunes, 19 de abril de 2010

LA SANTA SÍNDONE Y LA IMAGINACIÓN DESBORDADA


Estamos inmersos, por si ud. no lo sabía, en pleno período de ostensión del “santo sudario de cristo” ó lo que es lo mismo, de la “sábana santa de Turín”. Bien afanados que andan en Turín con la exhibición del sagrado paño, mientras los hosteleros turineses se frotan las manos. Misas piadosas, donativos, devoción y muchedumbres de fieles, ingredientes indispensables de todo buen caldo fervoroso y que no deben faltar en un acto de ésta envergadura. Aquí en España se frotan las manos las empresas de autobuses y las productoras de programas de misterio, que no se pierden una para mantener la fidelidad de la feligresía. En fin, que más voy a decir, ¡todos/as contentos/as!
No en vano, para el creyente, no hay otra prueba más fiable de la resurrección de Cristo que éste venerado pañolón. Impresa en tela, está la imagen del divino redentor, según quienes defienden la autenticidad de la cosa. Tanto ha dado el tema, que hasta se ha creado una nueva seudociencia (como si hubiera pocas) de proporciones bíblicas que hasta ahora, demostrar no ha demostrado nada, pero que se afana con sinpar espíritu en buscar allende del conocimiento humano la prueba irrefutable de la veracidad del objeto. Esta imaginativa creación llamada sindonología es sustento y granítico pilar de la piadosa reliquia. Toda una ciencia para investigar, experimentar y teorizar sobre sólo un objeto, esto ya en sí es una auténtico milagro, ¡no me lo vayan a negar! ¡Cómo la teología! ¡No como geólogos/as, biólogos/as ó químicos/as, astrofísicos/as que necesitan un universo entero y bien complejo!
Pero en la sindonología, se concitan las voluntades de un devoto círculo cerrado de custodios intelectuales que ofrece numerosos congresos, opíparas comidas, pomposos discursos y encedidos debates que nunca llegan más allá de los límites del precioçísimo objeto.Y es que si hay algo tangible que sustente a la fe, hay que echarle mano sea como sea ¿ó no?
Cualquier persona de ciencia plantea una hipótesis con las dos opciones posibles, verdadero ó falso, después se buscan medios para refutarla mediante la experimentación para llegar así a comprobar y plantear una ley de funcionamiento ó constatar su posible veracidad. En la sindonología se da el ¡oh febril milagro! de hacer el camino al revés. Primero se plantea la veracidad de la cosa que es la siguiente, la imagen es sin duda alguna la de nuestro señor jesucristo y ya nos irá dios iluminando el camino para demostrarlo. Un nuevo método científico sin duda.
En otro artículo de éste blog, hablábamos de la poderosa y prolífica industria de las reliquias en la Europa medieval. En honor a la verdad hay que decir que la sábana de Turín es uno de sus mejores logros, incluso el único que ha llegado hasta nuestros días en tan buen estado de forma y concitando la credulidad de la feligresía. Otras reliquias textiles de corte similar han ido perdiendo fuelle con los años, pero ésta permanece firme como una roca en cuanto a la veneración, llantos e hincadas de rodillas cuando se la ve en manos del párroco ostensor.
En todas las reliquias se podía observar la imagen del crucificado, a veces sólo el rostro. Los antiguos coleccionistas, ricachones y mecenas de la época se vanagloriaban y jactaban de disponer de su propia tela de la resurrección, tanto que llegaron a ser hasta doce los resucitados por obra y gracia de nuestro señor. ¡Los caminos del señor son insondables!
Y es que resucitar no debe ser flor de un día porque desde que supuestamente lo hiciera el hombre de la sábana, hasta hoy no se conoce otro caso, salvo (que yo sepa) el del ex-diplomático y amigo de Roldán, Francisco Paesa, pero ese no ha dejado ni sábana impresa. Y de nuevo como ínfima hormiga que soy, grito en el desierto ¡dios mío! ¿No podías haber dejado la sábana claramente impresa para que quedara probada sin reparos la resurrección? Así no estaríamos inmersos en estos interminables derroches neuronales que tanto nos arroban.
Y es que pese a los denodados esfuerzos y el irreprochable pundonor demostrados por los bienintencionados sindonólogos, el pintor (porque parecer ser que fue un habilidoso pintor ó incluso protofotógrafo porque utilizó una novedosa técnica para obtener la imagen quemando químicamente la tela) de la piadosa reliquia medieval se dejó una serie de detalles que hacen del lienzo la inequívoca obra de una mano humana, muy humana diría yo.
En el preciosísimo lino de turín se observa a un agraciado varón de considerable estatura, en piadosa postura ocultando lo que hubiera sido un dato de inequívoco de su divinidad, como son sus partes pudendas. ¡Oh milagro! ¡Que el finado amortajado viene a ocultar sus varoniles atributos! Se explica que, de no ser por éste requisito exigido por las castas costumbres de la época, el cadáver no requeriría de tanta largura en sus extremidades superiores ¡pardiez! Obsérvense con detenimiento la longitud de los brazos y de los dedos de la mano. Aquí ya se advierte un extraño tufillo a doctrina puritana que “tira patrás”, pero prosigamos.
En un cadáver en el que habían aparecido los síntomas de rigor mortis, según los científicos datos que aportan los textos evangélicos, ¿Se podrían colocar los brazos precisamente tapando las partes pudendas? ¡He aquí otro milagroso hecho divino!
Las extremidades de la figura, para poder tapar lo dicho, deben estar como los de un legionario en posición de formación (alineados con el plano del pecho) y no descansando sobre la superficie del sepulcro, donde descansaba el resto del cuerpo como era de suponer. Y si tienen interés pueden observar algún cadáver (cosa que desaconsejo, ¡queda dicho!) y ver como se disponen las manos del difunto/a sobre el vientre. Y es que a más no llegan (salvo que se trate del inspector Gadchet). Y si no hagan la prueba sobre la cama y me cuentan. También pueden observar la pródiga imaginería se cristos yacentes, ninguno necesita llevar las manos a las susodichas partes (será porque las llevan salvaguardadas de la vista de la plebe). Digamos que los brazos de la figura de la sábana (en caso de que fuera real) deberían estar pegados a la parte superior del sudario y no a la inferior sobre la que descansaba. Dificultosa posición, ¡incluso para un cadáver! Y encima éste tiene los codos generosamente abiertos.
¿Han observado el cabello? Ahí está, como si nada hubiera sucedido, peinado graciosamente a cada lado del hierático rostro. ¿No debiera estar caído siguiendo la ley de la gravedad? Es de suponer, ¡claro!, siempre y cuando el cabello no adquiriera también rigor mortis, que es como si le echaran laca como a uno de los Bee Gees y se quedara así “pa siempre”.
Y no voy a entrar en lo que ya casi todos/as conocemos, que la datación del carbono 14, por tres laboratorios distintos, arrojó como resultado que la reliquia era del siglo XIII ó XIV ó que recientemente, en octubre de 2009, unos científicos han reproducido fielmente y con los recursos de la época (s XIII-XIV) una reliquia igualita a la que ahora se exhibe en Turín.
Tampoco voy a entrar en la anormal proporción de la cabeza con respecto al cuerpo (por pequeña quiero decir), ni en que la cabeza parece una pieza de puzzle aparte del cuerpo, ni en la extraña largura del cuello, ni en los clavos de las muñecas (en contra de toda la imaginería cristiana de todas las épocas y hasta de los propios evangelios), ni en las increíbles hazañas que llevaron la portentosa reliquia desde Judea, en el año I hasta donde hoy se venera.
No creo interesante continuar dando más detalles, puesto que siguiendo el principio científico de la experimentación, si no cumple todas las hipótesis de partida, es que es falsa, como así sucede con la sábana.
¿Esto quiere decir algo? No. Los/as que creen en la reliquia seguirán creyendo, porque que es la fe sino creer en algo, aunque todo lo demás indique que es imposible…pues eso. Como los sindonólogos hacen, acomodan la doctrina a los nuevos descubrimientos y se olvidan las anteriores pamplinas divulgadas a bombo y platillo ¡Y ya está! ¡Todo está inventado en éste negocio! ¡Para qué improvisar más! Ahora hay otra prueba más de la veracidad de la síndone, un cristo crucificado para procesionar en semana santa hecho a imagen y semejanza del de la sábana santa y mientras más sangre mejor, como la película de ese nuevo icono del cristianismo hollywoodiense, Mel Gibson.

¡Dios concluye tu interminable baja y envíanos una reliquia en mejores condiciones para no dudar de ella!

domingo, 11 de abril de 2010

SINE LABE CONCEPTA


Pasaba una cofradía de semana santa, porque a mí me gusta ver procesionar las imágenes en éstas entrañables fiestas populares. Será un poso que me ha quedado de mis antiguas aficiones, pero en fin, que le vamos a hacer. Un nazareno portaba una bandera, una especie de estandarte en el que figuraba una frase, un lema católico de primer orden “Sine Labe Concepta”. Viene a decir, “Sin Pecado Concebida”. Se refiere a la virgen María, la madre del Jesús evangélico. La expresión se las trae, menos mal que la ponen en latín. Sin pecado concebida, quiere decir lo que dice, sin más y en éste caso se agradece la claridad, no como en otras ocasiones. Vamos a ver. Si la virgen María fue concebida sin pecado ¿a cuántas mujeres más, les ha pasado lo mismo? Pues que yo sepa a ninguna. Es decir, que fue la única según las sagradas escrituras, ¡claro! Por tanto, si fue la única mujer concebida sin pecado, el resto de hembras de la historia, las que fueron, las que son y las que serán, han sido concebidas ¡en ese pecaminoso y lascivo acto de ayuntamiento carnal! ¡En pecado!
Intentemos imaginar la escena, un ángel alado aparece en la alcoba privada de María y (ella acostumbrada a ver ángeles no se asusta), en otras versiones llega acompañado de un palomo blanco, (cuantas alas en tan poco espacio) le anuncia que es llena de gracia y se supone que por obra y (de nuevo) gracia, porque no hay detalles más explícitos, queda fecundada en el acto. No hay acto carnal y continúa conservando su virginidad intacta ¡Oh sublime milagro! Lo que hubiera ganado el mundo médico con éste esplendoroso sistema de fecundación, lo digo por las incontables clínicas que se dedican a la cosa esa de la fecundación y que cada año se devanan los sesos en mejorar los sistemas actuales. Pero cuando dios se pone manos a la obra, no tiene obstáculos, ya se sabe. Por tanto María queda fecundada sin contacto carnal (¡qué hermosa expresión!). Al resto de hembras humanas, que yo sepa (y sin mayor conocimiento teológico), no hay otra forma de fecundarlas que no sea con el susodicho contacto carnal, bien en un catre, cama, pajar, era ó incluso en el campo. También se conocen extraños casos de concepciones a través de una reja. Ahora existe la fecundación “in vitro”, pero como la iglesia no la traga mucho, entendemos que la concepción de la madre de cristo no fue de ésta manera.
¿Pero cómo se concibe en pecado? Pues como lo hacemos el común de los mortales, pero ahorraremos detalles, pues no es objeto de éste blog tal enseñanza, aunque si alguien está interesado que pregunte. Y digo yo ¿Porqué pecar es tan bueno para la salud, según los especialistas ahora argumentan? El sexo alarga la vida y es imprescindible para la salud mental. Cosa, por otra parte, que los que pecamos comúnmente y con toda la frecuencia que podemos ya sabíamos, por supuesto. Eso es lo que se llama también ciencia infusa, pero popular, no la confundamos con la otra ciencia infusa por la cuál algunos vienen con la Summa Teológica implantada en el chip al arrivar a aqueste mundo pecador.
Pecar para la iglesia es algo objeto de reprobación y sólo se admite su limpia en el confesionario, aunque ya no va nadie a confesarse ¡Qué pena más grande! ¿Ya no quedan pecadores/as? ¡Cómo cambian los tiempos!
Ahora nos resulta hasta grotesco, pero aún muchas mujeres viven con ese pesado software insertado en su cabeza, lastrando lo que podía haber sido una vida libre de prejuicios y de perjuicios, por algo tan simple como el “Sine Labe Concepta”. ¡Casi ná! O sea que ayuntarse con el marido ó la mujer, aunque sea para concebir hermosa descendencia es una indecencia, es pecado porque hay contacto carnal, ¡Qué sutil pensamiento! Y ya no te digo nada si te ayuntas ó amancebas sin que haya un matrimonio canónico de por medio ¡Pecadores, pecadores! No hay escapatoria.
¿Qué les pasa a los presbíteros con la virginidad? ¿Qué les turba? La virginidad ha causado estragos en los anales religiosos, millones de mujeres han sufrido castración de su libertad. ¿Porqué? Porque perderla sin cumplir los estrictos rituales eclesiásticos, era y es para los acólitos una vergüenza pública. Las que pecaron tuvieron que llevar el “sanbenito” de ser madres solteras, marcadas por el oprobio y por unos valores tan absurdos que por muchos esfuerzos que hagamos no nos entran en la cabeza. La moral católica que es asín, sentencia aquél.
El libertinaje para la iglesia es como un subproducto de la libertad con mayúsculas. Cuando se goza del éxtasis del sexo en libertad se incurre en libertinaje, que es como una retorcida y torticera subversión de todo lo bueno. ¡Míralos ayuntados como bestias! Pero Padre, ¡Mire que bien se lo pasan! ¡Cálla y no mires, no seas indecente! Casi era mejor pecar que caer en el libertinaje (dicho alargando la jota queda muy bien, como un notable inquisidor). Había que ir sin mácula al matrimonio. Por eso la virgen es la inmaculada concepción, es decir, concebida sin mácula, sin pecado y volvemos al principio.
Cuantas responsabilidades y obligaciones sobre las espaldas de la mujer. No debe provocar el pecado (en la pura cabeza del varón), ni por supuesto pecar. Ir virgen e inmaculada hasta el matrimonio y luego peca que te peca, pero sólo con el noble fin de concebir descendencia.
A estas alturas, ya no sé si estoy pecando ó no cuando me ayunto con mi mujer ó incluso cuando pienso en hacerlo. ¿Alguna vez me importó? Je,je,je. ¡Pues no! Es que éste carajal no hay quién lo entienda, por eso hacemos lo que más nos conviene a la salud que es darnos un gusto cada vez que podemos ¿ó no? ¿Y lo del examen de la virginidad? Eso se lo dejaremos a los de la insolación en la cabeza…
¡Dios sal de tu inacabable baja y mézclate entre nosotros para darnos un cursillo homologado por la UE sobre eso de concebir sin pecado!

domingo, 4 de abril de 2010

LA ENTRADA EN EL ABSURDO

Ha pasado la Semana Santa. Y haciendo reflexión interior, como mandan los cánones, he recordado un episodio sucedido en la noche del viernes santo, mientras admiraba las tallas esculturales que atravesaban delante de mi. Esculturas de madera elevadas a los cielos por los esforzados costaleros. Noble esfuerzo porque, aunque en realidad no llegaban a los cielos al menos ponían todo su corazón en el intento y eso no deja de ser altamente loable. Eso de ¡Al cielo con ella! encoge el corazón, aunque como toda metáfora no pasa de eso, de ser una metáfora, porque del suelo no pasa por más saltos que den los costaleros, que como digo ponen todo su corazón en ello.
Como decía (que me pierdo) me sucedió un episodio de lo más gráfico. Una madre nos comentaba como su hija pequeña (de unos 5 años) le daba muchas vueltas a las cosas en la cabeza. No dejaba de preguntar cómo era posible que hace sólo tres meses estuviera poniendo al niño jesús en el portal y ahora ya estaba muerto y enterrado. ¡Cómo crece tan rápido el tierno infante! Muchas preguntas vienen a nuestras atribuladas mentes, casi tantas como a la pequeña. ¿Cómo? La madre confesaba que a muchas preguntas sobre la panoplia de personajes y hechos que pueblan el universo cristiano no tenía respuesta. Y mi mente analizaba y analizaba. Echando mano de la siempre útil “Navaja de Ockham” llego a la siguiente conclusión. No hay explicación, ¡Pues porque no la tiene! Cuando algo no tiene explicación ¿qué hacemos? No cuestionamos el hecho y hacemos lo que se llama “Acto de fe”. En ese cajón de sastre caben las decisiones de nuestros/as jefes/as de “esto es así porque lo digo yo”, la que nos decían nuestros padres y madres cuando ya los teníamos hasta las cejas, las de los gobiernos, las de la frutera de la esquina y hasta la del madero de turno que nos detiene para alegrarnos el día.
Y por supuesto que también entran de lleno los actos de fe en el mensaje evangélico. Con esa poderosa arma creemos en querubines armados con espadas flamígeras (que atrasados van en eso de la industria armamentística en el cielo, les vamos a dar un cursillo y verás tú), en hijos no concebidos como todo el mundo, es decir ¡en la cama puñetas!, en olorosos cuerpos resucitados ó incorruptos, en sangres licuadas cada fecha señalada (¡menudo frigorífico! y ¡ecológico oiga!), en sábanas santas que resisten cualquier prueba, análisis y control de calidad en su contra (¡eso es una tela y no las que nos venden ahora! Que se hacen un siete al primer tirón, ¡claro están echas en China!), en que hacemos como que nos enteramos de la misa del papa en latín vernáculo (¡Cómo en la torre de Babel! Uno habla en latín y los demás miran extasiados fingiendo como si se enterasen de algo. Y digo yo ¿el papa comentará en latín con su secretario el resultado del partido de fútbol presbíteros contra monaguillos? ¡Me gustaría escucharlo pardiez! ¡Me reconcome la duda, oye!), en apariciones de la virgen envueltas en ¡oh! aromas a rosa (¡Ay que juego da la fermosa florecilla…según quién la porte, claro!), en posesas exorcizadas que gritan como un venao en la berrea, en que de tres peces sacaron comida para un regimiento hambriento (que caiga del cielo un milagroso cesto multiplicador de panes para “los pobres del mundo” ¡oiga! Eso es más práctico que tanta oración), en ciegos que vuelven a ver los colores del mundo (Parece ser que, según las crónicas, fue el primer oftalmólogo colegiado a divinis. A ver si vuelve a abrir la clínica porque en las mundanas cuesta un pastón arreglarse la vista), en que algo tan manejable como el astro sol detiene su viaje diario para satisfacer el espíritu guerrero de los israelitas (a ver si lo pueden hacer ahora ¡anda…!), en ¡oh gráciles levitaciones! (que nos enseñen el método que ¡verás tú el mercado de la aviación comercial!), en fín podríamos continuar y continuaremos, pero no es menester ahora adormecer las ya de por sí debilitadas conciencias, al menos eso es lo que dice la venerable institución eclesiástica.
Nuestra pequeña del inicio, comienza ahora a cuestionarse lo absurdo, ella no lo hace por eso, sino porque simplemente no acierta a comprender lo incomprensible. Poco a poco tendrá que hacer continuos actos de fe para concluir con el software convenientemente adaptado al disco duro y proceder a la entrada en el absurdo. Espero que no pierda esa natural característica del ser humano, la de cuestionarlo todo para poder desprenderse de capas, como la cebolla y poder llegar así a la verdadera esencia del ser humano.
¡Dios baja al mundo terreno y acalla las fauces del presbítero papal (*) que la va a montar gorda el muy ppffff….!

(*) Recientemente el único monje que puede darle sermones al papa, la ha “liaoparda” comparando la “persecución que sufre la iglesia” por las acusaciones de casos de pederastia con la presecución sufrida por los judíos. ¡Si es que los traiciona el consciente! Me imagino al papa medio adormecido en el sermón y dando un respingo al escuchar al pater soltar la fresca y exclamando en latín "UT TACEAM ISTUM HOMINIS PER DEUS" (¡Qué callen la boca a ese hombre, por dios! )

domingo, 28 de marzo de 2010

DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN A MÍ...

Dejad que los niños se acerquen a mí. Esta frase evangélica tan conocida, dicha hoy está cargada de doble sentido. Pero como decía aquél, “¡Pues yo no he sido!”. En éste asunto, y ya intuiréis lo que tenemos entre manos, hay que andar con pies de plomo, es algo serio, lo más serio de lo que he escrito, pero no por ello dejar de ser claro y contundente. En definitiva, también lo dijo el mesías en el famoso pasaje juanoevangelista, la verdad os hará libres. Y el doble sentido lo han motivado los actos de unos y las actitudes de otros. Unos por dejarse llevar por lo de la carne es débil y otros por lo de “mejor no meneallo”. Y es que los jerarcas de color violado han ocultado la verdad sobre una realidad que ha teñido de color rojo, las supuestamente claras aguas en las que lozanos ministros del altísimo trinaban, gorgojeaban y aleteaban jubilosos cuál ruiseñores en primavera. Y yo pregunto ¿Dónde andabas entonces altísimo, como cegato entre ellos? No es la primera vez que recomendamos sinceramente a dios que busque un buen oculista, porque el de ahora no tiene su vista bien graduada ¡oye! Le hace falta un buen oculista para ver a los delincuentes enfermos sexuales y a los jerarcas que hicieron la vista gorda. Vamos a ver dios mío, entonces ¿esa es también tu iglesia? ó ¿es la otra? Ilumíname por caridad, que no me aclaro ¡oye!

Nefando es acabar prostituyendo una idea tan hermosa como la de dejar que los niños se acerquen a mí, pero peor es ocultarlo para dejarlo “correr”. Me pregunto ¿dónde está el problema? Pues yo modestamente creo que el problema está en ocultar lo que no es más que una verdad a voces: que la venerable institución no es más que un esmerado y complejo negocio terrenal, muy bien edulcorado, es cierto, pero totalmente mundano y terrenal. Por ello y para que el rebaño no se entere de la cruda verdad, lo mejor es hacer como hacía el mayordomo flojo pero con intachable reputación, barrer y esconder la suciedad bajo la alfombra. Triste pero cierto como la vida misma. ¿Las consecuencias? Cientos y quizás miles de vidas que comenzaban, fueron sacudidas, doblegadas, salvajemente domesticadas para ocultar los vicios y la enfermedad mental provocada por una escala de valores enfermiza y castradora. Castradora en lo sexual, castradora en la aceptación de la mujer tal y como es, libre y con sus propias necesidades, castradora hacia la homosexualidad (la variante enfermiza de “su” concepción de la sexualidad), castradora en definitiva de la propia libertad y crecimiento mental. Pobres los seres que han entregado su vida por ésta causa. La verdad es que dan pena, una gran pena. Tuvieron en sus manos la belleza del mundo y la arrojaron por la borda de la nave de la vida, como un pañuelo usado.
Hemos conocido de casos de abusos a menores en Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia y en la joya de la corona católica, en Irlanda. Pero ¿Qué pasa en nuestra querida España? Escasos casos en Madrid, que la salud ha costado a los denunciantes porque según la iglesia y sus miles de acólitos eran absolutas infamias. Ya no son infamias, ¡vaya! Tuvo que venir la justicia humana a enmendarle la plana a la justicia divina, lo que son las cosas. Como dijimos en otra ocasión, ¡dios, cambia de bufete de abogados! Cuando comiencen a salir en España, la realidad nos va a pillar tan cerca que no la vamos ni a creer. Cuando se estrenó la película de Almodóvar “La mala educación”, lo pusieron a caldo los sectores ultramontanos. Sin duda era un claro síntoma de que la cosa escocía y ni con polvos de talco tenía consuelo ¡oiga! De todas formas ya se verá, pero creo que va a ser una catarsis, necesaria por otra parte. Allí en Irlanda, no acaban de creerse la verdadera magnitud del problema, tanto que el Gobierno de la República otrora doliente de las indemnizaciones por éstos casos, ha terminado por claudicar; la cosa se le escapa de las manos.
En EEUU, a la iglesia católica le ha costado y le cuesta una millonada de dólares mantener las indemnizaciones por casos de abusos sexuales a menores, tanto que han tenido que comenzar a vender todos “los trastos” que tenían. Trastos que no eran pocos por otra parte. Ya se sabe, la multiplicación de los talentos nunca descansa ¡oye!


Sin duda el venerable papa actual, Ratzinger Z, tendrá entre sus mejores recuerdos al incombustible Marcial Maciel y a sus legionarios de cristo. Retaguardia del para-catolicismo y de la “más humilde” concepción del mensaje divino. El papa vigente, como siempre ha estado entre las bambalinas del Vaticano, no se le ha escapado ni un detalle de lo que pasó con Marcial. Entonces el papa Juan Pablo II lo mantuvo en los altares, cuál santo en vida. Pero mira por dónde, el infundio y la tropelía de que el cuasi-santo sacerdote había sido padre de un buen puñado de hijos y de que había abusado de tiernos infantes, era verdad. ¿Verdad? ¡Sí! ¿Él? ¡Sí! ¡No puede ser cierto! ¡Pues sí! El entonces Papa en muestra de su magnánima conmiseración, lo jubila generosamente en Méjico y pelillos a la mar. Traslado de parroquia, como siempre, amén. Ahora invoca el actual Papa otro famoso pasaje evangélico (corresponda ó no traerlo, eso es lo de menos) “Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra” y luego se escandaliza por lo sucedido durante tantos años. Como siempre la iglesia en sus trece, nadar y guardar la ropa. Mire su santidad, en confianza, ¡Ahora que te den morcilla, quillo! ¡Ya no vale! Ahora te has visto obligado por las incuestionables verdades que hay tras los casos de abuso sexual a niños. No hay sincero arrepentimiento, para eso tendrías que haber sacado a la luz los casos y haber sido denunciados por la propia institución. Pero no es el caso, ni de lejos. Por cierto que últimamente también los propios legionarios de Cristo han pedido perdón por los actos de su fundador. Sirva el razonamiento anterior, pero tras saber que su fundador era un abusador de menores, los legionarios ¿Se licenciarán ahora ó continuarán con el servicio militar? ¿Desfilarán con paso marcial ó romperán filas? Un enigma.



Pero ¿Por qué a los niños? ¿Por qué no ir al prostíbulo? ó ¿Beneficiarse a alguna cristiana en el confesionario? Pues porque uno de los puntos fuertes para extender y mantener a la iglesia son los colegios. Ese es el reducto que los mantiene aún vivos. En otros tiempos, no muy lejanos, además había niños huérfanos, de madres solteras, pobres que no tenían más remedio que permanecer internos y agradecidos en colegios de la institución en sus múltiples variantes. No tenían escapatoria. Bien es cierto que no sucedía a todos. Son muchos los llamados y sólo unos pocos los escogidos. Luego vino la etapa aperturista y tuvieron que optar por otros métodos más refinados. Pero el imaginario popular está colmado de historias de feligresas y feligreses que han terminado entre sábanas con el consejero espiritual ó cura. En éste caso la cura que proporcionaba era de la de los ardores, efluvios y flamas del cristiano/a, para evitar su condenación eterna. ¡También es una cura espiritual, caramba! ¡Debería estar entre los cometidos del sacerdocio varonil y célibe! Además ir a las casas de lenocinio no está bien visto por la feligresía, no en vano la sagradas escrituras las ponen a caer de un burro. Ahora es mejor ofrecer los servicios a través de internet, haciendo poses musculosas, poses de encojebarrigasacapecho y apolíneos posados como el cura de Toledo, exhibiendo los portentosos dones con que el altísimo ha dotado al sacerdote. Se toma prestado un poco de “pasta” del cepillo de las hermandades y ¡Hála a jugaaaaar! A lo mejor se trata de una nueva manera de captar fieles ¡Quién sabe! Una nueva manera de captar vocaciones ó una veta de conversiones de infieles. ¡Los caminos del señor son insondables!...tanto como los orificios del señor párroco.


Es un asunto espinoso pero había que traerlo aquí, comprendedlo. Y ¡sí!, esta vez me ha salido más largo el sermón, que le vamos a hacer ¡puñetas!
¡Dios abandona ya el letargo invernal, qué estamos en primavera!

viernes, 19 de marzo de 2010

DIVINAS RELIQUIAS

Ahora que se acerca la pascua, no me viene a la cabeza mejor asunto a tratar que el de las piadosas reliquias que pueblan lo largo y ancho de éstos andurriales. Empezando por la más famosa que no es otra que la sábana santa de Turín, podríamos decir que en éste sudario se reúnen las mejores atracciones del mundillo religioso, a saber, el crucificado, la sangre y esa mezcla de ciencia y fe que tanto gusta a los amantes de lo paranormal. Lo cierto y verdad es que la sábana santa de Turín, sus hermanas gemelas (que también las hay), pañolones y reliquias del más variado pelaje conforman la abigarrada quintaesencia de la acrópolis católica. Están ahí y se veneran y exhiben como oro en paño, se muestran orgullosamente y sin embargo, entre bambalinas prefieren guardar silencio al respecto, porque a decir verdad lo que en la edad media se observaba como la constatación de la presencia divina, ahora no pasa de ser nada más que lo que hoy coloquialmente conocemos como una reliquia y por supuesto que no revela más que la ignorancia de aquéllas pobres gentes. Y la Iglesia lo sabe, pero prefiere no decirlo muy alto para no enojar al rebaño. Nadar y guardar la ropa, sibilina estrategia que ha mantenido a la bizarra institución rocosa y firme cuál monte serrano.
Existe una guardia pretoriana de la sábana santa que mientras más pruebas les demuestren que es una falsificación, pues más crece su fe ciega en la cosa. Les pueden dar mil pruebas, ó dos mil ó tres mil, que ellos buscan la explicación más inverosímil para continuar manteniendo viva la llama de la fe en la venerable reliquia y de paso ir celebrando congresos, comidas cardenalicias y devotos besamanos a su santidad. Es lo que en matemáticas se llama la proporción directa, es decir, a más, pues yo más.
Y es que en la edad media proliferó una boyante industria de las reliquias en Europa. Tal era el volumen de la piadosa demanda de reliquias que las factorías no dejaban de producir, ¡oye! Un negociazo. Pero también había demanda de reliquias de mártires, vamos que se privaban por tener un cacho cuerpo de un mártir. Así hay dispersas por todas partes preciosísimos pedaços de cuerpos exhibidos de la manera más macabra posible, brazos, pies, cabezas, cuerpos incorruptos recubiertos de cera, para que no se vea lo que hay debajo, momias y toda una variopinta colección de huesos. Las disputas por pedazos de santos llegó hasta el uso del garrote para que los venerables restos no descansaran en suelo extraño. Así ocurrió en Francia, entre los habitantes de Poitiers y los de Tours que mantuvieron una larga reyerta por la posesión del cuerpo de San Martín.
Pero sobre las reliquias materiales, se puede decir sin temor a errar que podría haber leños de la crucifixión de nuestro señor, dispersos por todo el orbe cristiano suficientes para una cruz del tamaño de torre Eiffel. Una ciudad que se preciara debía tener sus vitrinas repletas de exuberantes reliquias con las que competir con la ciudad vecina. ¡Larga vida a la competitividad! Y si no, se dan una vuelta por la “Saint Chapelle” de París, dedicada precisamente a esto a exhibir el poderoso arsenal de reliquias del rey francés Luis IX el santo. Circulaban reliquias de todo tipo, espinas de la corona, trozos de la túnica, copones e incluso ¡oh gracia! Prepucios del divino infante. Juntando todas ellas se podría haber conformado una considerable corona de espinas, digo más que una corona, un completo zarzal; ó una túnica de la talla del Cristo redentor del pan de azúcar de Río de Janeiro; Copones para una vajilla digna de una paella popular, y del divino prepucio mejor no hablamos. En otro artículo expondremos más concretamente sobre la sábana santa de Turín en la que se dan los elementos más sobresalientes del piadoso relicario, no tienen desperdicio. Recomiendo en éste caso los libros que al respecto tiene publicados Juan Eslava Galán.